miércoles, 19 de octubre de 2011
Nueva York, capital de los Estados Unidos (1785-1790)
En 1785, el Congreso Continental se instaló en Nueva York, que fungió desde entonces de capital provisoria de los Estados Unidos. Pero, bajo presión de Thomas Jefferson, el Congreso se trasladó a Filadelfia cinco años más tarde.[25] En 1789, el primer Presidente de los Estados Unidos, George Washington, prestó juramento sobre la Biblia en el balcón del Federal Hall, edificio renovado por el arquitecto francés Pierre Charles L'Enfant. En 1790, la sede del gobierno federal fue transferida a Filadelfia y, en 1797, el gobierno del Estado de Nueva York se instaló en Albany. Desde entonces, únicamente su rol económico explicó el crecimiento de Nueva York. Desde 1792, un grupo de comerciantes comenzó a reunirse bajo un árbol en Wall Street, prefigurando lo que se convertiría posteriormente en la Bolsa de Nueva York.[26] Ese verano, una epidemia de fiebre amarilla provocó un éxodo de neoyorkinos en dirección a Greenwich Village.
En 1785, el Congreso Continental se instaló en Nueva York, que fungió desde entonces de capital provisoria de los Estados Unidos. Pero, bajo presión de Thomas Jefferson, el Congreso se trasladó a Filadelfia cinco años más tarde.[25] En 1789, el primer Presidente de los Estados Unidos, George Washington, prestó juramento sobre la Biblia en el balcón del Federal Hall, edificio renovado por el arquitecto francés Pierre Charles L'Enfant. En 1790, la sede del gobierno federal fue transferida a Filadelfia y, en 1797, el gobierno del Estado de Nueva York se instaló en Albany. Desde entonces, únicamente su rol económico explicó el crecimiento de Nueva York. Desde 1792, un grupo de comerciantes comenzó a reunirse bajo un árbol en Wall Street, prefigurando lo que se convertiría posteriormente en la Bolsa de Nueva York.[26] Ese verano, una epidemia de fiebre amarilla provocó un éxodo de neoyorkinos en dirección a Greenwich Village.
La constitución de la Colonia.
Retrato de Pierre Minuit.
La colonia de Nueva Amsterdam surgió oficialmente en 1626 con la compra por parte de Pierre Minuit de la isla de Manhattan a los indios Manhattes a cambio de abalorios y otras baratijas por el equivalente de 60 florines.[12] [13] Cuando Minuit llegó, encontró la colonia, poblada entonces por 270 personas,[14] en un estado deplorable, lo que llevó a aplazar la construcción del fuerte concebido por Crijn Fredericxsz.[14]
El costo de estas primeras expediciones en el Nuevo Mundo fue
Las primeras instalaciones (1613-1624)
La aventura neerlandesa en el Nuevo Mundo se inició cuando el navegante holandés Adriaen Block se instaló durante algunos meses en la isla de Manhatta en 1613. Su estadía en la isla se debió al incendio que inmovilizó su navío durante el invierno; sin embargo, al año siguiente, gracias a la ayuda de los pobladores autóctonos (descritos negativamente por los primeros neerlandeses que habían llegado al sitio), logró poner a punto su navío para regresar a Europa. En su viaje de retorno, cruzó el estrecho del actual río Este que bautizó como « La puerta del infierno » (HelleGat en neerlandés). Block llegó a la bahía por el estrecho que llamó Long Island Sound.[8]
La colonia de Nueva Amsterdam (Nieuw-Amsterdam en neerlandés) fue fundada en 1614; sin embargo, la isla de Manhattan, que será desde entonces el centro de establecimiento de los colonos, fue pobremente poblada durante los primeros años. Los exploradores pasaban de hecho más tiempo en los bosques y se concentraban río arriba del Hudson en la región de la actual capital del Estado de Nueva York, Albany.[8]
La llegada de algunos colonos a Manhattan se inició en el mes de mayo de 1623, con el desembarco en los Nuevos Países Bajos de un navío de 260 toneladas que transportaba a treinta familias protestantes, entre las cuales se encontraban algunas familias valonas.[9] Su grupo se componía de 110 hombres, mujeres y niños que aceptaron establecerse en la colonia recientemente fundada por un período de seis años. Estos colonos llevaron con ellos ganado, granos y útiles agrícolas.[10]
Entre los exploradores, ocho hombres desembarcaron en la Governors Island para construir una fortaleza, mientras que otros comerciantes fueron enviados a otras colonias neerlandesas situadas en la región de Albany, en Fort Orange, a lo largo del río Delaware y del río Connecticut.[10] Las condiciones de vida de estos primeros colonos eran particularmente difíciles, sobre todo durante los dos primeros años, antes de que otros colonos fueran enviados.
Así pues, los pasajeros no permanecieron juntos y se dispersaron en diversos lugares: ochos de entre ellos desembarcaron en la actual Governors Island que se llamaba en esa época la "Isla de Nuez"; cuatro parejas y ocho marinos descendieron en la costa este del río Delaware para establecerse en las cercanías de la actual ciudad de Gloucester donde construyeron el Fort Nassau. Paralelamente, dos familias y seis hombres remontaron el río Hudson a bordo del Nieuw Nederlandt y desembarcaron en el emplazamiento actual de la capital del Estado de Nueva York, Albany, donde fundaron Fort Orange.
La colonia de Nueva Amsterdam (Nieuw-Amsterdam en neerlandés) fue fundada en 1614; sin embargo, la isla de Manhattan, que será desde entonces el centro de establecimiento de los colonos, fue pobremente poblada durante los primeros años. Los exploradores pasaban de hecho más tiempo en los bosques y se concentraban río arriba del Hudson en la región de la actual capital del Estado de Nueva York, Albany.[8]
La llegada de algunos colonos a Manhattan se inició en el mes de mayo de 1623, con el desembarco en los Nuevos Países Bajos de un navío de 260 toneladas que transportaba a treinta familias protestantes, entre las cuales se encontraban algunas familias valonas.[9] Su grupo se componía de 110 hombres, mujeres y niños que aceptaron establecerse en la colonia recientemente fundada por un período de seis años. Estos colonos llevaron con ellos ganado, granos y útiles agrícolas.[10]
Entre los exploradores, ocho hombres desembarcaron en la Governors Island para construir una fortaleza, mientras que otros comerciantes fueron enviados a otras colonias neerlandesas situadas en la región de Albany, en Fort Orange, a lo largo del río Delaware y del río Connecticut.[10] Las condiciones de vida de estos primeros colonos eran particularmente difíciles, sobre todo durante los dos primeros años, antes de que otros colonos fueran enviados.
Así pues, los pasajeros no permanecieron juntos y se dispersaron en diversos lugares: ochos de entre ellos desembarcaron en la actual Governors Island que se llamaba en esa época la "Isla de Nuez"; cuatro parejas y ocho marinos descendieron en la costa este del río Delaware para establecerse en las cercanías de la actual ciudad de Gloucester donde construyeron el Fort Nassau. Paralelamente, dos familias y seis hombres remontaron el río Hudson a bordo del Nieuw Nederlandt y desembarcaron en el emplazamiento actual de la capital del Estado de Nueva York, Albany, donde fundaron Fort Orange.
Las Primeras tribus
La actual área de Nueva York estuvo habitada por amerindios que hablaban algonquino, en especial, los lenape. De acuerdo a loa tradición lenape, éstos vivieron en el área durante miles de años y se conocieron como la "tribu abuelo". Se sustentaban de la caza y de la agricultura, como también de la pesca. En su idioma, ellos llamaban a su patria Scheyischbi, que significa "el lugar que se aproxima al océano". Muchas de estas tribus formaron vías públicas en zonas como Broadway, Raritan Bay, Manhattan, y Canarsie. Desarrollaron técnicas innovadoras para la caza y el mantenimiento de sus recursos. Sin embargo, hubieron un sin fin de tribus que se asentaron por toda la zona del Long Island, formando Metoac; el nombre que se le daba al conjunto de amerindios que vivieron en las zonas aledañas y en el mismo Nueva York
La historia de Nueva York se desarrolló durante varios siglos y comenzó con la ocupación del territorio por las poblaciones amerindias, mucho antes de la llegada de los primeros colonos a lo que es actualmente Manhattan. Las negociaciones que llevaron a la configuración actual de Nueva York con una división en cinco boroughs: Manhattan, Queens, Brooklyn, Bronx y Staten Island, se remotan recién al siglo XIX y a la primera mitad del siglo XX. Antes de esta «consolidación»,[a] la ciudad era el teatro de operaciones de diversos conflictos, con una alta tasa de criminalidad. A pesar de ello, logró ganar progresivamente mayor importancia, al punto de constituir hoy en día la ciudad más grande de Estados Unidos y una de las metrópolis más importantes y dinámicas del mundo, no solo en términos demográficos,[1] sino también como centro de toma de decisiones de primer plano y la capital mundial de las finanzas y del mercado de valores.
Los primeros contactos europeos con Nueva York se hicieron por medio de Giovanni da Verrazano, quien el 17 de abril de 1524, ancló cerca de la bahía de Nueva York, antes de continuar su ruta hacia el norte. Posteriormente, el 2 de septiembre de 1609, Henry Hudson ingresó a la bahía formada por el «Gran río de las montañas». Años después los neerlandeses conquistaron la bahía y fundaron Nuevos Países Bajos, cuando Adriaen Block se instaló durante algunos meses en la isla de Manhattan en 1613. En 1625, otras familias fueron enviadas a Manhattan en varios navíos y formaron una colonia en Nueva York, logrando que la colonia de Nueva Amsterdam surgiese oficialmente en 1626 con la compra por parte de Pierre Minuit. Entre los siglos XVII y XVIII, la rivalidad marítima entre neerlandeses e ingleses llegó a su fin con la victoria de estos últimos en América del Norte. El rey de Inglaterra Carlos II donó a su hermano, el Duque de York, esta tierra fue inmediatamente rebautizada como «Nueva York» en honor del Duque de York. En 1785, el Congreso Continental se instaló en Nueva York, que fungió desde entonces de capital provisoria de los Estados Unidos.
En el siglo XIX, la población de Nueva York tuvo una rápida expansión, gracias a la llegada masiva de inmigrantes atraídos por el dinamismo económico de la ciudad. Por otra parte, en 1835, Nueva York se convirtió en la ciudad más grande de Estados Unidos, superando a Filadelfia. Pero, el siglo XIX fue igualmente aquel de la Guerra de Secesión, de la cual Nueva York fue un escenario clave. En la primera mitad del siglo XX, la ciudad se convirtió en un centro de envergadura internacional a nivel industrial, comercial y para las comunicaciones. Nueva York se convirtió en un centro cultural y deportivo, sin embargo, problemas sociales surgieron como también económicos que devastaron la ciudad durante cierto tiempo. Los tiempos posteriores se caracterizaron por la recuperación económica, agitaciones de inseguirdad y terrorismo, y también de una renovación total.
Los primeros contactos europeos con Nueva York se hicieron por medio de Giovanni da Verrazano, quien el 17 de abril de 1524, ancló cerca de la bahía de Nueva York, antes de continuar su ruta hacia el norte. Posteriormente, el 2 de septiembre de 1609, Henry Hudson ingresó a la bahía formada por el «Gran río de las montañas». Años después los neerlandeses conquistaron la bahía y fundaron Nuevos Países Bajos, cuando Adriaen Block se instaló durante algunos meses en la isla de Manhattan en 1613. En 1625, otras familias fueron enviadas a Manhattan en varios navíos y formaron una colonia en Nueva York, logrando que la colonia de Nueva Amsterdam surgiese oficialmente en 1626 con la compra por parte de Pierre Minuit. Entre los siglos XVII y XVIII, la rivalidad marítima entre neerlandeses e ingleses llegó a su fin con la victoria de estos últimos en América del Norte. El rey de Inglaterra Carlos II donó a su hermano, el Duque de York, esta tierra fue inmediatamente rebautizada como «Nueva York» en honor del Duque de York. En 1785, el Congreso Continental se instaló en Nueva York, que fungió desde entonces de capital provisoria de los Estados Unidos.
En el siglo XIX, la población de Nueva York tuvo una rápida expansión, gracias a la llegada masiva de inmigrantes atraídos por el dinamismo económico de la ciudad. Por otra parte, en 1835, Nueva York se convirtió en la ciudad más grande de Estados Unidos, superando a Filadelfia. Pero, el siglo XIX fue igualmente aquel de la Guerra de Secesión, de la cual Nueva York fue un escenario clave. En la primera mitad del siglo XX, la ciudad se convirtió en un centro de envergadura internacional a nivel industrial, comercial y para las comunicaciones. Nueva York se convirtió en un centro cultural y deportivo, sin embargo, problemas sociales surgieron como también económicos que devastaron la ciudad durante cierto tiempo. Los tiempos posteriores se caracterizaron por la recuperación económica, agitaciones de inseguirdad y terrorismo, y también de una renovación total.
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